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leche-con-cereal
Vol. 2 – Cap.10
“¿Te gusto?”:
Maldito 2007
Cuando llegar en posición fetal a la casa, después de la universidad, se vuelve pan de cada día; la compra de tintura aumenta; el pelo se mantiene lo más corto posible y el sueño aumenta a niveles insospechables, es porque realmente algo esta pasando, ¿estaré tan loca que me dejaré el color de pelo natural a final de año?
Que manera increíble de crearse instancias para inspirarme en una novela de amor, injusticia y relaciones amorosas extremas. De verdad, si supieran todo lo sé, estarían locos y venderían un buen libro para jovencitas adolescentes desesperadas.
Y yo pensaba que en marzo seria toda una travesía enfrentarme al Transantiago o que vivir en el campo, con vacas como vecinas seria difícil, pues me equivoque, aún me quedaban varios meses más para descubrir como el mundo, mi mundo, cambiaría.
Llegue rubia, tan rubia como el choclo que plantaban en la parcela de la esquina. No recuerdo haber tenido la cintura más perfecta y el estomago más duro que en aquel entonces. Era casi feliz.
Había terminado uno de los veranos más románticos y apasionados con mi querido y fiel novio. Y no solo en esas fechas había usado muy bien la piscina, sino que me dí el lujo de estar con Coldplay en el Espacio Riesco. Una de las horas más inolvidable de oído musical.
Llego abril y después del shock óptico que varios tuvieron con mi color de pelo opte por el cereza. Me sentía estupendamente pálida, mis ojos se veían hasta de un color distinto. Simplemente era otra.
No paso menos de un mes de mi “nu look” cuando termine con mi amado. Fue llanto tras llanto, noches enteras de dramas de teleserie mexicana, que colmaron a mis peluches. En menos de 14 días, mi amor, mi todo, tenía otra.
Las consecuencias fueron extremas. Cuando lo descubrí me volví una loca, me cambie de ciudad, de universidad por tercera vez y casi dejo a mi querido periodismo. Definitivamente fui drástica, en todo el sentido correcto de la definición de la RAE.
Es justo en ese periodo donde comienzan los dos meses de ocio más grande de mis 20 años.
Ví todos las películas que pude, disfrute cada mañana del pack de la primera temporada de Lost, baile todas las veces que me prestaron plata, ví a casi todos mis amigos, cambie los muebles de mi pieza todas las veces que mis manos lo soportaron, me duchaba tres veces al día y veía la repetición de Gilmore Girls las 3 veces que la pasaba el Warner Channel en menos de 24 hrs. No hacia nada y no era nadie.
Cuando menos me lo espere mi padre me avisa que estoy matriculada. Llegue a mi pieza a llorar, a llorar porque no creía que ya no estaba en mi querida Alberto Hurtado, ahora seria una UNI-chica.
De amores de este año, ya van tres. ¿Tres? Dos y medio, el último fue tan chanta, que ya es mucho nombrarlo indirectamente por este espacio virtual y de seguro ni sabrá que lo mencioné ,porque estará ocupado o tal vez ni recuerde como me llamo. A ese nivel de indecencia y falta de respeto me deje tratar…
Continuará.





